¡BIENVENIDO!
"Botella al Mar" es un espacio alternativo del Colegio Nº 18 de Villa Mercedes (SL) Argentina, creado para promover la lectura y la expresión. Te invitamos a participar.
¿Cómo?
Como parte del equipo editor de Botella al Mar, o enviándonos fotos, dibujos o videos con intención artística para ilustrar nuestros post.
También podés enviar textos para su publicación con el nombre del autor a botealmar@gmail.com .

Tu opinión es muy importante para nosotros. Dejá tu comentario o sugerencia al final de cada entrada.

Este es un lugar para vos. Difundilo.

Lo hacemos Sonia Álvarez, Lucero Gómez Cruz y Verónica Moreyra.



Test

Nicanor Parra, poeta chileno
http://www.nicanorparra.uchile.cl


Qué es un antipoeta:
un comerciante en urnas y ataúdes?
un sacerdote que no cree en nada?
un general que duda de sí mismo?
un vagabundo que se ríe de todo
hasta de la vejez y de la muerte?
un interlocutor de mal carácter?
un bailarín al borde del abismo?
un narciso que ama a todo el mundo?
un bromista sangriento
deliberadamente miserable?
un poeta que duerme en una silla?
un alquimista de los tiempos modernos?
un revolucionario de bolsillo?
un pequeno burgués?
un charlatán?un dios?
un inocente?
un aldeado de Santiago de Chile?
Subraye la frase que considere correcta.

Qué es la antipoesía:
un temporal en uma taza de té?
una mancha de nieve en una roca?
un azafate lleno de excrementos humanos
como lo cree el padre Salvatierra?
un espejo que dice la verdad?
un bofetón al rostro
del Presidente da la Socieda de Escritores?
(Dios lo tenga en su santo reino)
una advertencia a los poetas jóvenes?
un ataúd a chorro?
un ataúd a fuerza centrífuga?
un ataúd a gas de parafina?
una capilla ardiente sin difunto?

Marque con una cruz
la definición que considere correcta.



Gracias a José Antônio Cavalcanti
quien nos escribió desde Brasil, de su blog:
POEMARGENS sacamos este poema.

Sin Puntos ni Comas...


El pasado 26 de Agosto, Mario Benedetti presentó su último libro "Testigo de uno mismo". En él, nuestro autor favorito, hace una atrevida propuesta en el arte de la escritura creativa: La ausencia de puntos y comas, utilizando la barra como sustituto de la puntuación.


"Qué podré abrir con esta llave/ el alma de un atávico indigente/ el portón
enrejado de una empresa/ el corazón de una mujer insomne/ (...) podré con esta
llave entrar en los amores del crepúsculo/ Ojalá amemos sin bochorno/ Ojalá
amemos/ Ojalá/"


Qué dirán los más puristas defensores de la lengua y correcto uso de los signos de puntuación? ¿cómo lidiaremos los profesores en el aula al insistir -con fervor- sobre el buen empleo de los signos? ¿qué será de los cronistas y periodistas, qué de los nuevos y viejos poetas? ¿qué será?...

Y qué sabemos??!!! Que defiendan los defensores y critiquen los que dicen saber... El maestro escribe, el genio crea. Mario a sus 87 años de edad sigue regalando al mundo su inmenso talento e inspiración. No sé ustedes pero nosotras ¡lo vamos a disfrutar!!!

Si querés saber más sobre éste libro hacé click Aquí

y vos...







¿Qué decís?

















Un cuento memorable...


-Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a Mme. Lamort -dijo.

No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, esa de negro del tranvía en nada se asemeja a Mme. Lamort. Todo lo contrario: es Mme. Lamort quien se asemeja a esa de negro. Resumiendo: no solo no hay tranvías en París sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort, ni siquiera en retrato.

-Usted coincide conmigo -dijo-, porque tampoco yo conozco a Mme. Lamort.

-Quién es usted? Deberíamos presentarnos.

-Mme. Lamort -dijo-. ¨Y usted?

-Mme. Lamort.

-Su nombre no deja de recordarme algo -dijo.

-Trate de recordar antes de que llegue el tranvía.

-Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París -dijo.

-No los había cuando lo dije, pero nunca se sabe que va a pasar.

-Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando.



Alejandra Pizarnik

Leyendo a Gotthelf

Los chicos de 1º año "E" han leído "La araña negra" de Jeremías Gotthelf, escritor suizo (1797-1854), conservador e hijo de un pastor que escribió cuentos y novelas donde se exaltan las virtudes de los campesinos, los valores de la Iglesia y la vida familiar.
El relato comienza con la minuciosa descripción de un bautismo, hecho que sumado a una antigua madera en el dintel de una puerta, dan excusa a un abuelo a narrar la antigua historia de unos campesinos que explotados por un cruel caballero feudal, hacen un pacto con el Diablo en un intento desesperado por cumplir órdenes de este señor.

Pero dejemos hablar a los que saben, los lectores:

" Me pareció una novela corta, muy buena y me interesó mucho; hecha por Jeremías Gotthelf. Me pareció una historia de lucha del hombre contra las fuerzas del mal, una araña mala, demoníaca que se mete en una aldea para agarrar un niño sin bautizar.
¿Qué tiene? De todo: suspenso, miedo y mucho más.
Me gustó mucho la parte en la que la mujer se convierte en araña.
¿Qué es? Es un relato fantástico."
Micaela Villegas

" ¿Qué te parece esta historia? Este libro está muy lindo. Me gustó cómo comienza, el suspenso, las reacciones, el miedo y la parte en que Cristina se convierte en araña, cuando la atrapan sus tradiciones. En fin, todo. Pero que a pesar de todo, ellos ( los campesinos) no dejan de creer en Dios.
Yo creo que este hombre, Jeremías Gotthelf hizo este libro mejor de lo que se imaginó."
Mirian Magalí Salas.

" A mí me gustó mucho el libro porque es muy intrigante. Se trata de cosas imaginarias, o sea, como si fueran contadas por personas o cosas así." Victoria Barroso.

"La novela me gustó mucho. Porque se trata de una araña demoníaca llamada La araña negra.
La recomendaría a otras escuelas y a mis familiares.
Al principio sale contando de un bautismo. La madre no puede llevar a su hijo a la Iglesia, entonces la madrina lo lleva y la madrina no sabe su nombre."
Nicolás Carranza

"La novela me gustó mucho, porque es muy expresiva y muy linda para leer. Después hay muchas partes llamativas, como cuando la araña se estaba transformando y hubo una muerte muy injusta y dolorosa." Matías Exequiel Kamarovsky

" La novela me gustó mucho porque es muy expresiva, y me gustó porque nunca había leído un libro así de fabuloso y emocionante." Brian Azócar

"La novela me gustó porque tiene drama.
La parte que me gustó es cuando los hombres agarraron las cucharas y tiraron sopa en el hueco. . ."
Ángel Damián Torres


Ojalá Ustedes se animen como ellos a leerla.


Danos una mano



¡Necesitamos tu colaboración!

Los alumnos de 3º "E", dentro del proyecto de lectura Botella al mar lanzan una campaña de recolección de libros de cuentos y revistas infantiles destinado a las escuelas rurales.


Las urnas estarán disponibles en la escuela a partir del jueves 26 de junio. ¡Acercate, y ayudá!

Acuérdate

Juan Rulfo




Acuérdate de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquél que dirigía las pastorelas y que murió recitando el "rezonga ángel maldito" cuando la época de la gripe. De ésto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos "el Abuelo" por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían "la Arremangada", y la otra que era rete alta y que tenía los ojos zarcos y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba un ataque de hipo, que parecía como si es­tuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban fuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba. Esa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos.

Acuérdate que a su madre le decían "la Berenjena" porque siempre andaba meti­da en líos y de cada lío salía con un muchacho. Se dice que tuvo su dinerito, pero se lo acabó en los entierros, pues todos los hijos se le morían recién nacidos y siempre les mandaba cantar alabanzas, llevándolos al panteón entre música y coros de monaguillos que cantaban "hosannas" y "glorias" y la canción esa de "ahí te mando Señor otro angelito". De eso se quedó pobre, porque le resultaba caro cada funeral, por eso de las canelas que les daba a los invitados del velorio. Sólo le vivieron dos, el Urbano y la Natalia, que ya nacieron pobres y a los que ella no vio crecer, porque se murió en el último parto que tuvo, ya de grande, pegada a los cincuenta años.

La debes haber conocido, pues era muy discutidora y cada rato andaba en plei­to con las vendedoras en la plaza del mercado porque le querían dar muy caros los jitomates, pegaba gritos y decía que la esta­ban robando. Después, ya pobre, se le veía rondando entre la basura, juntando rabos de cebolla, ejotes ya sancochados y alguno que otro cañuto de caña "para que se les endulzara la boca a sus hijos". Tenía dos, como ya te digo, que fueron los únicos que se le lograron. Después no se supo ya de ella.

Ese Urbano Gómez era más o menos de nuestra edad, apenas unos meses más grande, muy bueno para jugar a la rayuela y para las trácalas. Acuérdate que nos vendía clavellinas y nosotros se las comprábamos, cuando lo más fácil era ir a cortarlas al cerro. Nos vendía mangos verdes que se robaba del mango que estaba en el patio de la escuela y naranjas con chile que compraba en la portería a dos centavos y que luego nos las revendía a cinco. Rifaba cuanta porquería y media traía en el bolso: canicas ágata, trompos y zumbadores y hasta maya­tes verdes, de esos a los que se les amarra un hilo en una pata para que no vuelen muy lejos.
Nos traficaba a todos, acuérdate.

Era cuñado de Nachito Rivero, aquel que se volvió tonto a los pocos días de casa­do y que Inés, su mujer, para mantenerse tuvo que poner un puesto de tepeche en la garita del camino real, mientras Nachitose vivía tocando canciones todas refinadas en una mandolina que le prestaban en la peluquería de don Refugio.
Y nosotros íbamos con Urbano a ver a su hermana, a bebernos el tepeche que siempre le quedábamos a deber y que nunca le pagábamos, porque nunca teníamos dinero. Después hasta se quedó sin amigos, porque todos al verlo, le sacábamos la vuelta para que no fuera a cobrarnos.

Quizá entonces se vió malo, o quizá ya era de nacimiento.
Lo expulsaron de la escuela antes del quinto año, porque lo encontraron con su prima "la Arremangada" jugando a marido y mujer detrás de los lavaderos, metidos en un aljibe seco. Lo sacaron de las orejas por la puerta grande entre el risón de todos, pasándolo por una fila de muchachos y muchachas para avergonzarlo. Y él pasó por allí, con la cara levantada, amenazándolos a todos con la mano y como diciendo: "Ya me las pagarán caro".
Y después a ella, que salió haciendo pucheros y con la mirada raspando los ladrillos, hasta que ya en la puerta soltó el llanto; un chillido que se estuvo oyendo toda la tarde como si fuera un aullido de coyote.
Sólo que te falle mucho la memoria, no te has de acordar de eso.

Dicen que su tío Fidencio, el del molino, le arrimó una paliza que por poco lo deja parálisis, y que él, de coraje, se fue del pueblo.
Lo cierto es que no lo volvimos a ver sino cuando apareció de vuelta aquí convertido en policía. Siempre estaba en la plaza de armas, sentado en la banca con la carabina entre las piernas y mirando con mucho odio a todos. No hablaba con nadie. No saludaba a nadie. Y si uno lo miraba, él se hacía el desentendido como si no conociera a la gente.
Fue entonces cuando mató a su cuñado, el de la mandolina. Al Nachito se le ocurrió ir a darle una serenata, ya de noche, poquito después de las ocho y cuando las campanas todavía estaban tocando el toque de Ánimas. Entonces se oyeron los gritos y la gente que estaba en la Iglesia rezando el rosario salió a la carrera y allí los vieron: al Nachito defendiéndose patas arriba con la mandolina y al Urbano mandándole un culatazo tras otro con el máuser, sin oir lo que le gritaba la gente, rabioso, como perro del mal. Hasta que un fulano que no era ni de por aquí se desprendió de la muchedumbre y fue y le quitó la carabina y le dio con ella en la espalda, doblándolo sobre la banca del jardín donde se estuvo tendido.

Allí lo dejaron pasar la noche. Cuando amaneció se fue. Dicen que antes estuvo en el curato y que hasta le pidió la bendición al padre cura, pero que él no se la dio.
Lo detuvieron en el camino. Iba cojeando, y mientras se sentó a descansar llegaron a él. No se opuso. Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran.
Tú te debes acordar de él, pues fuimos compañeros de escuela y lo conociste como yo.

-Te reto a leer a Juan Rulfo, cualquiera de sus obras! Cualquiera de esas perlitas, dale ¡te reto! pero también te advierto: No es para cualquiera, no, sólo para quienes sean capaces de traspasar todo tipo de fronteras, visualizar espacios inexistentes y percepciones latentes...


Te reto, si, y te garantizo que si logras llegar a él, tu concepción de la vida y la literatura cambiará sustancialmente, el mundo no es lo que ves, hay que saber leer entre líneas...-

¿Te atreves?

Las Botellas vuelven llenas de Sorpresas


Los alumnos destaparon la botella, recibieron lo que tenemos que decirles y ahora son ellos quienes comienzan a inhundarnos de sueños, risas, poesía, literatura, magia e ilusiones.

¿Estamos orgullosas? Si, muy orgullosas! cuando iniciamos este proyecto sólo pretendíamos hacer "algo diferente", atrapar la atención de los alumnos y llevarlos a leer, después de todos sólo somos profesoras de literatura...

Hoy, nuestros esfuerzos son recompensados, los alumnos en quienes confiamos estan -¡felizmente!- superando al maestro, como debe ser... Vienen con ideas nuevas, con perspectivas difererentes; rebeldes y sin miedos, los chicos comenzaron a expresarse y a enseñarnos quiénes son y qué quieren. Irrumpieron en la escuela y en la vida diciendo: ¡Estoy Aquí! ¡Escúchame! ¡Mírame!

Esto es sólo el comienzo... Seguiremos tirando y recibiendo botellas, con convicción, pasión, esfuerzo y sobre todo: Muchísimo amor.

(hacer "click" sobre las fotos para aumentar)



Botella al Mar en la Escuela...

Campaña implementada en el colegio 18, para conformar el staff de Botella al Mar. Se viene el relevo, los alumnos tomarán el timón; nosotras seremos su guía, estaremos cerca, muy cerquita.


Pablo Neruda a pedido



15

ME gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


A pedido de una alumna de 4º "D", poema 15 de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", de Pablo Neruda (chileno).

Si querés leer más de Pablo Neruda te recomendamos el libro
"Veinte poemas de amor y una canción desesperada"

¡Echanos una mano!


Botella al Mar te necesita: Tus aportes, tus comentarios, tus opiniones,

tus fotos, tus poemas y locuras!

Buscá a la profe Sonia o a la profe Vero y preguntá ¿cómo podés participar?

También podés enviar un mail a botealmar@gmail.com

con lo que quieras publicar en este espacio.

Acordate, Botella al Mar es para vos

Dale!

¡Echanos una mano!

He andado muchos Caminos

Antonio Machado



He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancòlicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adònde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.


Para leer más del poeta español Antonio Machado, hacé click AQUÍ


(Particularmente uno de mis poetas favoritos, el de los caminos, el de los encuentros, el de las llegadas y el de las salidas, el de los trenes, autobuses y aeropuertos... Un motor y un porqué, las migas en la vereda; sus palabra son tan mías porque serán siempre suyas... Gracias Machado, muchas gracias! - Lucero*)

Cambalache... (siglo 20)

(¿y el 21?)




boomp3.com

Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé,
en el quinientos seis y en el dos mil también;
que siempre ha habido chorros,
maquiávelos y estafáos,
contentos y amargaos, valores y dublé.
Pero que el siglo veinte es un despliegue
de maldá insolente ya no hay quien lo niegue,
vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador.
¡Todo es igual, nada es mejor,
lo mismo un burro que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafón,
los inmorales nos han igualao...
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón.

¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!
Mezclaos con Stavisky van don Bosco y la Mignon,
don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín.
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia contra un bandoneon.

Siglo veinte, cambalache, problemático y febril,
el que no llora no mama y el que no roba es un gil.
¡Dale nomás, dale que va,
que allá en el horno te vamo a encontrar!
¡No pienses más, tirate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao!
Si es lo mismo el que labura
noche y día como un buey
que el que vive de las minas,
que el que mata o el que cura
o está fuera de la ley.

Autor: Enrique Santos Discépolo

El Almohadón de Plumas

Horacio Quiroga


Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.

Durante tres meses -se habían casado en abril- vivieron una dicha especial.

Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.

La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso -frisos, columnas y estatuas de mármol- producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.

En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.

No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.

Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.

-No sé -le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja-. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada... Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.

Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pasos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.

Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.

-¡Jordán! ¡Jordán! -clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.

Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.

-¡Soy yo, Alicia, soy yo!

Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.

Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.

Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.

-Pst... -se encogió de hombros desalentado su médico-. Es un caso serio... poco hay que hacer...

-¡Sólo eso me faltaba! -resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.

Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.

Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.

Alicia murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.

-¡Señor! -llamó a Jordán en voz baja-. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.

Jordán se acercó rápidamente y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.

-Parecen picaduras -murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.

-Levántelo a la luz -le dijo Jordán.

La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.

-¿Qué hay? -murmuró con la voz ronca.

-Pesa mucho -articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.

Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandós. Sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.

Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca -su trompa, mejor dicho- a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin duda su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.

Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

¿Querés leer más cuentos como este?
Visitá la siguiente página donde encontrarás más cuentos de este genial escritor uruguayo, afincado hasta su muerte en Argentina: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/quiroga/hq.htm


Biografía:

Rompiendo Esquemas...


Y vos...
¿qué pensás?

23 de Abril "Día Mundial del Libro"


y el Derecho de Autor.

El "Día mundial del libro fue formalmente instaurado por la UNESCO en 1995. Sin embargo, los orígenes de esta celebración se remontan al año 1926, cuando en Valencia, España, el editor Vicente Clavel y Andrés propuso dedicar un día del año en homenaje a los libros. Estaba claro que ese día debía estar relacionado, de algún modo, con el máximo exponente de la literatura castellana: Miguel de Cervantes. Pero al no saberse con exactitud qué día nació (aunque por 4 años se celebró el Día del Libro el 7 de octubre, una de las fechas probables), en 1930 se eligió definitivamente la fecha de su defunción: 23 de abril de 1616.

Claro que para lograr esta aprobación unánime no era suficiente con el homenaje a quien fuera el más ilustre autor de lengua castellana, sino que se ha sumado la notable coincidencia de que también William Shakespeare (el máximo exponente de la lengua inglesa) ha fallecido en esa misma fecha. Y para completar las coincidencias, también el destacadísimo Garcilaso de la Vega (el Inca) falleció el 23 de abril de 1616. Esto explica la unanimidad que se ha dado en cuanto a la adopción de esta fecha, puesto que se trata de las más insignes figuras de toda la literatura universal.

Valga de todos modos una aclaración: si bien Shakespeare falleció en la misma fecha que Cervantes y Garcilaso, no fue exactamente el mismo día, porque por esa época los ingleses todavía tenían su calendario desfasado unos días con respecto al mundo católico, por lo cual Sir William murió con diez días de diferencia (antes o después según diversas fuentes) con respecto a El Manco de Lepanto y el Inca.

La tradición se hizo firme en España y comenzó a extenderse: en 1964 lo adoptaron todos los países de lengua castellana y portuguesa, y en 1993 también la Comunidad Europea. Semejantes antecedentes llevaron al gobierno de España (con el apoyo de la Unión Internacional de Editores) a presentar a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) la idea de proclamar el 23 de abril como "Día Mundial del Libro". La propuesta, junto con el agregado sobre el "Derecho de autor" propuesto por Rusia, fue aprobada unánimemente por todos los Estados miembros durante la 28° sesión de la Conferencia General de la UNESCO. Así quedó definido el 23 de abril de cada año como "Día Mundial del Libro y el Derecho de Autor".

¿y cómo celebraremos?
¡¡¡Pues leyendo!!!

¿Vamos al cine?

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
¡ANDÁ CON TUS COMPAÑEROS O CON AMIGOS!

La cátedra "Imagen en Movimiento", del Profesorado en Artes Visuales del Instituto de Formación Docente Continua de Villa Mercedes (San Luis-Argentina), tiene el agrado de invitarles a la función inaugural del séptimo de sus ciclos cinematográficos, organizado en el marco de actividades de la Dirección de Extensión de este Instituto.

Mas información

Hotel California

No todo es lo que parece...

boomp3.com

En un oscuro camino del desierto,
viento frío en mi pelo
Cálido olor de colitas (colines),
elevándose en el aire.
Adelante, en la distancia,
vi una luz trémula
mi cabeza se puso pesada,
y mi vista se oscureció,
tenía que parar por la noche

Ella permanecía allí
en la puerta de entrada
escuché sonar la campanilla,
y pensaba para mí
'esto debe ser
el cielo o el infierno'.
Entonces ella encendió una vela
y me mostró el camino
había voces bajo el corredor
me pareció escucharlas decir...

Bienvenido al Hotel California
qué adorable lugar,
(qué adorable lugar)
qué adorable rostro...
Lleno de habitaciones
el Hotel California
en cualquier momento del año,
lo puedes encontrar aquí.

Su mente está perturbada
por las joyas,
ella tiene Mercedes manía,
ella tiene muchos lindos, lindos, chicos
a quienes llama amigos.
Ellos bailaban en el patio,
dulce sudor de verano
algunos bailes para recordar,
algunos bailes para olvidar

Entonces yo llamé al Capitán,
'Por favor, traiga mi vino', y él dijo
'No hemos tenido ese
espíritu aquí desde 1969'.
Y aún aquellas voces
están llamando desde lejos
te despiertan a la media noche
solo para escucharlas decir...

Bienvenido al Hotel California
qué adorable lugar,
(qué adorable lugar)
qué adorable rostro...
Ellos disfrutan la vida
en el Hotel California
Qué linda sorpresa,
trae tus excusas...

Espejos en el techo,
champagne rosado en hielo
Y ella dijo,
'aquí somos todos prisioneros
de nuestra propia invención'.
Y en la habitación de los maestros
se reunieron para el festín
la apuñalan con sus cuchillos acerados
pero no pueden matar a la bestia.

Lo último que recuerdo
es que estaba corriendo hacia la puerta
yo tenía que encontrar
el pasaje que me llevara
al lugar donde estuve antes.
'Relájate,' dijo el hombre de la noche
Estamos preparados para recibirte
puedes reservar en
cualquier momento que quieras
pero nunca te podrás ir!

Eagles

El guante de encaje



Cierta vez un paisano de La Aguada viajaba con su hijo en carro por el camino viejo que une al poblado que llaman Capilla de Garzón con Pampayasta. Cuando iban pasando por el campo de los Zárate, en el cruce mismo con el camino nuevo, una mujer muy joven vestida de fiesta, los detuvo.
Aunque era muy entrada la noche, la habían visto de lejos porque la luz de la luna era intensa y el color del vestido, blanco brillante. -Mi novio sa ha enojado conmigo y me ha dejado sola en el medio del campo- dijo cuando el carro se detuvo- ¿Podrá Ud. llevarme hasta la entrada de Pampayasta? Yo vivo allí.
- Cómo no, señorita -
contestó el paisano, y él y su hijo le hicieron un lugar en el carro. Viajaron en silencio un buen rato, hasta que empezaron a hablar de cosas sin importancia, más por ser amables que por verdadera necesidad de decir algo. En esas conversaciones ella confesó que le gustaba demasiado el baile y que se llamaba Encarnación.
Era una noche de crudo invierno y la joven estaba desabrigada. Cuando el paisano la vio temblar, dejo: -Convide, hijo, a Encarnación con un bollo de añís y un trago de ese vino de canela que llevamos, que es bueno para los enfriamientos. Y el muchacho le ofreció pan y vino. Ella pegó un bocado grande al bollo y tomó desesperada unos tragos. Algo del vino cayó sobre el vestido y dejó allí en el pecho, una mancha rosada como un pétalo. - ¡Qué lástima! -habló ella- ¡Era tan blanco!
Pero siguió comiendo el bollo de anís con muchas ganas, tanto que cualquiera hubiera dicho que iban a pasar años antes de que volviera a ofrecerle algo.
Cuando llegaron a la entrada de Pampayasta, muy cerca de donde está el boliche de Severo Andrada, les dijo que habían llegado. El paisano detuvo el carro y ella bajó y fue corriendo a la casa de la esquina, frente al cruce. Padre e hijo siguieron viaje. Habían hecho unas cuantas leguas cuando el hijo vio brillar algo en el piso del carro. Se agachó y descubrió un guante blanco de encaje fosforescente. Entonces se lo mostró a su padre y decidieron volver a la casa donde habían dejado a Encarnación, para devolvérselo.
Hicieron de regreso las leguas que habían andado, hasta la zona del boliche de Severo Andrada, y se detuvieron en la esquina, frente al cruce. Bajaron los dos, pero fue el padre quien golpeó las manos. - ¡Avemaría purísima!- llamó como lo hacen los paisanos. Le contestaron los perros. Y después, la voz de un hombre recién arrancado del sueño.: - ¿Qué se le ofrece?
- ¿Aquí vive una señorita Encarnación? -preguntó el paisano. El dueño abrió la puerta. Estaba pálido. Y se quedó mirando a los dos forasteros sin decir palabra.
- Venimos a devolverle un guante. Se lo ha olvidado hace un momento en nuestro carro.- El hombre siguió mirándolos en silencio.
- No lo tome a mal -insistió el paisano-. Tuvo un problema y nos pidió que la acercáramos. - El hombre seguía en silencio.
El hijo estuvo con la mano extendida, acalambrada de tanto ofrecer el guante al dueño de casa, hasta que éste habló: - Es mi hija, pero está muerta... ayer se cumplieron veinte años...
- Dijo que venía de bailar...- recordó el paisano-.
-Hace veinte años... - contó el padre- para el día de Santa Rosa, murió bailando en las fiestas patronales. Del corazón, ¿sabe?
Los dos hombres que habían llegado en el carro, así como estaban pegaron media vuelta murmurando una disculpa. Pero el padre de la joven exclamó: - El guante... por favor. Es para llevárselo a la tumba. Todos los años para la fiesta de Santa Rosa, se olvida algo en alguna parte y hay que ir a ponérselo.
El muchacho entregó el guante de encaje. Después alcanzó en silencio a su padre que ya estaba sentado en el carro azuzando a los caballos.


María Teresa Andruetto

Enviar la foto del fantasma con tu nombre a nuestro correo botealmar@gmail.com


¡UNA MÁS!:


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Declaración...

Querida:

Desde el primer instante que contemplé tu hermoso rostro a lo lejos de ese lugar sagrado, sentí algo extraño en mí pero no le di importancia, hasta el día de hoy en que comprendo. "Fueron tus ojos, fue tu boca, fue tu esencia angelical que sentí a esa distancia." No lo sé, pero me cautivaste en ese momento, cuando tuve que acercarme y te pregunté si querías unirte al grupo, pero muy dentro mío hubiese querido invitarte a salir.
Quiero demostrarte estos sentimientos con estas líneas simples pero con mi corazón abierto para escribirlas. Mientras pensaba en la esencia y el porqué te escribo esto, quise decirte lo que siento por vos: Cuando me encuentro en soledad, es como si fuese llevado hasta la compañía de tus brazos, con el solo recuerdo de vos.

Sos la flor más bella que se mece gracias al viento, en el jardín más magnífico que ningún hombre jamás contempló como lo merecía.

Rocío, diosa y reina del amor, quiero demostrarte este sincero cariño, quiero que nos encontremos un día con nuestros sentimientos entrelazados, para querernos por toda la eternidad.
Mi corazón late de amor por tu dulce sonrisa que imagino todos y cada uno de los días de mi vida.

Creo que sin verte en el momento en que leas esto, seguro te verás hermosa, porque tenés ese don que es la belleza o estoy tan loco por vos que siempre te veo maravillosa. Te recuerdo y mi mundo existe porque estás vos.

Simplemente,
Gabriel

Gabriel Gallardo
6 "B" del colegio 18

Las tizas no se manchan de sangre....

4 de Abril...


Hace un año la noticia recorrió el país entero...
¡Han matado a un maestro!
El dolor caló hondo,
y un año después sigue doliendo...

HOY TODOS SOMOS CARLOS FUENTEALBA

Por vos Carlos,
¡seguimos en el aula!

Sonia, Verónica y Lucero

¡Feliz cumpleaños Colegio Nº 18!


Hoy nuestro colegio cumple 97 años de vida. ¿Te imaginás todos los alumnos, profes, directivos y no docentes que pasaron por ella?
Hemos recorrido un largo camino para llegar adónde estamos. Festejemos porque nos lo merecemos.
¡¡¡Feliz Cumpleaños!!!

Soplando en el Viento...

Hace unos días estuvimos de FIESTA. Presentamos BOTELLA AL MAR 2008 en el Colegio.
Proyectamos para nuestros alumnos, el Blog y fotografías de las muestras del año pasado. Los convocamos a ayudarnos, a trabajar juntos y de otra manera.
Después, llegó el Ensamble de Percusión OPUS NIGRUM, grupo nacido en la Escuela Experimental Leonardo Da Vinci, que nos alegraron la tarde a ritmo de salsa brasilera.

Agradecemos:

A los alumnos por el respeto y el interés demostrado en los pasillos de la escuela después de la presentación.
A nuestros alumnos de 4ºA y 4ºE, que nos ayudaron a armar la puesta.
A las patitas de las chicas del 1ºE del año pasado.
A la escuela Leonardo Da Vinci, que gentilmente dejó venir a los chicos de Opus y a su Profesor Carlos Cabrera.
A OPUS NIGRUM por la paciencia, la onda y la buena música. Es de destacar que los músicos de este grupo son compositores de las obras que interpretan.

Muchísimas gracias a todos. Seguiremos tirando botellas al mar, primero, porque somos porfiadas, nos gusta lo que hacemos, y segundo, porque las botellas regresan cargadas de sorpresas. ¡Los esperamos!

Verónica, Lucero y Sonia.

Ahora vean el video que armamos de ese día.


Botellas y Fotos: Botella al Mar, Edición: Lucero Gómez Cruz
Música: "Blowin' in the wind". Bob Dylan.



La respuesta, amigo mío, esta soplando en el viento...

24 de Marzo de 1976.


¿Qué pasó ese día?

La “cosa” empieza mucho antes. Pero contaré lo que recuerdo.

Había estado de vacaciones con mis padres en Pilar (Cba.) y a las siestas tomaba sol y escuchaba la radio bajita para no despertar a nadie. Los rumores eran constantes en las emisiones radiales y también la sensación de caos que se percibía de la situación política y económica de Argentina. Muerto Perón, Isabel Perón, su esposa, era la nueva presidenta, la primera presidente mujer del país. Fue la figura del desastre, ella y López Rega su partenaire, - a los años comprendí que era exactamente al revés -: devaluación, aumento de combustible a un 115%, caída del salario, aumentos de impuestos, el “Rodrigazo”, el accionar guerrillero, enfrentamientos armados y extrañas muertes en la vida cotidiana gente, era con lo que los argentinos desayunaban cada mañana.

El 24 de marzo el clima estaba enrarecido, pero no por las condiciones climáticas, estaba enrarecido, me lo dijo la primera bocanada de aire que tomé en la calle. Tuve la certeza de que ese día no habría clases. Iba a 2º año de la secundaria, a la Escuela Normal, tenía catorce años y mi preocupación mayor era cómo acomodar mi pelo. Pasé a buscar a una compañera dos cuadras de mi casa, Alejandra. Cuando caminábamos le dije: ­

- Me parece que no vamos a tener clase.

Me miró. - ¿Por qué?

- No sé.- Pero me imaginaba.

A cuatro cuadras de la escuela encontramos a otros chicos de la Normal que venían de vuelta. Y en esa mañana fresca, algo oscura, de clima enrarecido, nos gritaron: “No hay clases. Hay golpe militar.”

No sé por qué pero nos volvimos calladas. No sabíamos si alegrarnos, para algunos fue un alivio, momentáneo, pero para todos el caos dejó su lugar al terror, a la autocensura y al “No te metás.”, a “Algo habrán hecho.”, a las amenazas de bomba, a las evacuaciones sorpresivas de colegios, a las prohibiciones de los centros de estudiantes, al insulto preferido de cierta gente -“subversivo”-, en cualquier lado te pedían documentos a punta de ametralladora. También convirtió a los padres en celosos vigilantes de sus hijos, pues la propaganda oficial repetía a cada rato en las pantallas blanco y negro de los televisores: “¿Sabe que está haciendo su hijo en este momento?

En un pueblo –como era Mercedes-, la gente estaba más concentrada en la vigilancia de los jóvenes que en el accionar de sus gobernantes. Las noticias tanto en radio, televisión y agencias de noticias, parecían películas, una gran ficción y parte de la mentira oficial.

Sucesos extraños

En Mercedes, los casos sin explicación entre 1975 y 1976, no fueron tantos como en otras partes de la Argentina. Recuerdo tres:

· Asesinato del abogado Dante Bodo. Fusilado en la puerta de su casa.

· El encuentro del cuerpo del profesor de la facultad, Frumm - eso creo por los datos-, en la laguna “Las Encadenadas”, a pocos km al Sur de la ciudad, torturado y atado con alambre de púas. Veníamos viajando y mi padre de curioso lo vio.

· La muerte del matrimonio Moneo, farmacéuticos muy conocidos, torturados de manera cruenta. Y de esa noche en especial, cuando mi madre nos llevó a su cama – mi padre estaba de viaje- y que entre sueños la vi correr muebles tapando puertas y ventanas. Años después me dijo llorando, y con una REVISTA HUMOR en la mano, que lo que vio esa noche en la ventana de mi habitación y comunicándose por radio era “eso” y señalaba la revista tapándose la cara. Era una caricatura de fuerzas paramilitares o parapoliciales, en traje y corbata con ametralladoras en la mano y un ford falcon.

Nunca se encontraron a los culpables. Algunas cosas se atribuyeron a crímenes pasionales, no hubo sospechosos y mucho menos culpables. Y nos reíamos de la ineptitud de la policía. Tal la ingenuidad de muchos y el silencio de otros.


Después, el desastre final: 1982. La Guerra de Malvinas. Una guerra suicida contra una de las grandes potencias del mundo, Inglaterra. Una guerra provocada para mantener el Régimen Militar en el poder, cuando ya la gente en las calles cantaba: "Se va a acabar, se va a acabar, el dictadura militar". Estábamos hartos y otra generación había crecido y se había enterado de la verdad. Ya no había vuelta atrás.

Impresiones

Todo suceso tiene diferentes impresiones para cada uno de nosotros. Sin dudas, para los que vivimos en aquella época, también. Esto es lo que recuerdo, y como recuerdo también es fragmentario, como esa noche que volvíamos de Bariloche y nos despertaron en Chipolletti para revisarnos, y no pude borrar nunca más la imagen de un camino de ametralladoras que apuntaban nuestros cuerpos somnolientos. Era noviembre de 1976, éramos un grupo de estudiantes y por serlo, éramos sospechosos de "algo". La orden oficial era acabar con el “semillero subversivo”. Teníamos entre 15 y 18 años. Tiempo después supe de "La Noche de los Lápices".

Aún hay noches en la Argentina que duelen profundamente y un número simbólico: 30.000 desaparecidos.

Hay que hacerse cargo de las consecuencias, y nuestros gobernantes deberían aprender que también existieron causas que llevaron a este descenlace. La Historia no debe volver a repetirse, es responsabilidad de todos. Deberíamos haber aprendido la lección. ¿La aprendimos? Espero que sí.

Sonia.

Si querés obtener más información: 24 de Marzo de 1976

¡¡¡Te estamos Esperando!!!



Botella al Mar es un espacio pensado para vos, creado para vos. ¡Unite a nuestro equipo, participá con nosotros y formá parte de esta experiencia!


Crecemos por vos,
creemos en vos

Botella al Mar para el dios de las palabras...

Gabriel García Márquez


A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: ¡Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras.

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.

No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.



Texto completo click AQUI

Recuerdos de Juventud


Lo cierto es que yo iba de un lado a otro,
a veces chocaba con los árboles,
chocaba con los mendigos,
me abría paso a través de un bosque de sillas y mesas,
con el alma en un hilo veía caer las grandes hojas.
Pero todo era inútil,
cada vez me hundía más y más en una especie de jalea;
la gente se reía de mis arrebatos,
los individuos se agitaban en sus butacas como algas movidas por las olas
y las mujeres me dirigían miradas de odio
haciéndome subir, haciéndome bajar,
haciéndome llorar y reír en contra de mi voluntad.

De todo esto resultó un sentimiento de asco,
resultó una tempestad de frases incoherentes,
amenazas, insultos, juramentos que no venían al caso,
resultaron unos movimientos agotadores de caderas,
aquellos bailes fúnebres
que me dejaban sin respiración
y que me impedían levantar cabeza durante días,
durante noches.

Yo iba de un lado a otro, es verdad,
mi alma flotaba en las calles
pidiendo socorro, pidiendo un poco de ternura;
con una hoja de papel y un lápiz yo entraba en los cementerios
dispuesto a no dejarme engañar.
Daba vueltas y vueltas en torno al mismo asunto,
observaba de cerca las cosas
o en un ataque de ira me arrancaba los cabellos.

De esa manera hice mi debut en las salas de clases,
como un herido a bala me arrastré por los ateneos,
crucé el umbral de las casas particulares,
con el filo de la lengua traté de comunicarme con los espectadores:
Ellos leían el periódico
o desaparecían detrás de un taxi.

¡Adónde ir entonces!
A esas horas el comercio estaba cerrado;
yo pensaba en un trozo de cebolla visto durante la cena
y en el abismo que nos separa de los otros abismos.


De Poemas y antipoemas
Nicanor Parra

El peor día de mi Vida

Narrador: Pablo Albo

Primera edición de "Un Río de Cuentos" (1er. Encuetro Internacional de Narradores Orales del Pirineo), dentro del marco del Festival del Río y de la 44ª edición del Ralli Internacional de la Noguera Pallaresa

Escuchá a Luis Eduardo Auté... creo

boomp3.com



No encontramos la fuente ¿por qué?
Alguien sabe?

1965. Estación Belgrano


El tren se movió lento, como si fuera un gusano gigante atiborrado de rieles. Mi asiento al medio del coche tenía su ventanilla atenta a la promesa de paisajes fugaces. Ganado rumiando en las praderas, imágenes de viejas postales campestres, postes urbanos sucediéndose vertiginosamente. Las edificaciones y los pueblos encolumnados en una interminable línea de ladrillos, cemento, cinc y deseos, más sus almas entrando y saliendo de sus agujeros que supieron conseguir para toda una posible vida. El boleto decía algún lugar, otros nombres, calles de todas partes, adiós que se perdió en la noche, beso que se enfrió en mis labios. Quería nuevos sueños dibujados desde mis ojos y dejé que los párpados hicieran su trabajo. Debajo de mi largo y rebelde flequillo latía un mundo de futuras emociones. Extasiado y satisfecho me recliné con inusitado placer en el asiento sin tener en cuenta su dureza al mismo tiempo que mis manos buscaban refugio en los bolsillos. Allí estaba el sobre y la carta escrita entre apuro y lágrimas, donde sus letras dormían advertencias hipotéticamente inútiles.

Dedicado a mi adolescencia y la tuya, a mi corazón de entonces y de hoy, lleno de tamboriles y películas.