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24 de Marzo de 1976.


¿Qué pasó ese día?

La “cosa” empieza mucho antes. Pero contaré lo que recuerdo.

Había estado de vacaciones con mis padres en Pilar (Cba.) y a las siestas tomaba sol y escuchaba la radio bajita para no despertar a nadie. Los rumores eran constantes en las emisiones radiales y también la sensación de caos que se percibía de la situación política y económica de Argentina. Muerto Perón, Isabel Perón, su esposa, era la nueva presidenta, la primera presidente mujer del país. Fue la figura del desastre, ella y López Rega su partenaire, - a los años comprendí que era exactamente al revés -: devaluación, aumento de combustible a un 115%, caída del salario, aumentos de impuestos, el “Rodrigazo”, el accionar guerrillero, enfrentamientos armados y extrañas muertes en la vida cotidiana gente, era con lo que los argentinos desayunaban cada mañana.

El 24 de marzo el clima estaba enrarecido, pero no por las condiciones climáticas, estaba enrarecido, me lo dijo la primera bocanada de aire que tomé en la calle. Tuve la certeza de que ese día no habría clases. Iba a 2º año de la secundaria, a la Escuela Normal, tenía catorce años y mi preocupación mayor era cómo acomodar mi pelo. Pasé a buscar a una compañera dos cuadras de mi casa, Alejandra. Cuando caminábamos le dije: ­

- Me parece que no vamos a tener clase.

Me miró. - ¿Por qué?

- No sé.- Pero me imaginaba.

A cuatro cuadras de la escuela encontramos a otros chicos de la Normal que venían de vuelta. Y en esa mañana fresca, algo oscura, de clima enrarecido, nos gritaron: “No hay clases. Hay golpe militar.”

No sé por qué pero nos volvimos calladas. No sabíamos si alegrarnos, para algunos fue un alivio, momentáneo, pero para todos el caos dejó su lugar al terror, a la autocensura y al “No te metás.”, a “Algo habrán hecho.”, a las amenazas de bomba, a las evacuaciones sorpresivas de colegios, a las prohibiciones de los centros de estudiantes, al insulto preferido de cierta gente -“subversivo”-, en cualquier lado te pedían documentos a punta de ametralladora. También convirtió a los padres en celosos vigilantes de sus hijos, pues la propaganda oficial repetía a cada rato en las pantallas blanco y negro de los televisores: “¿Sabe que está haciendo su hijo en este momento?

En un pueblo –como era Mercedes-, la gente estaba más concentrada en la vigilancia de los jóvenes que en el accionar de sus gobernantes. Las noticias tanto en radio, televisión y agencias de noticias, parecían películas, una gran ficción y parte de la mentira oficial.

Sucesos extraños

En Mercedes, los casos sin explicación entre 1975 y 1976, no fueron tantos como en otras partes de la Argentina. Recuerdo tres:

· Asesinato del abogado Dante Bodo. Fusilado en la puerta de su casa.

· El encuentro del cuerpo del profesor de la facultad, Frumm - eso creo por los datos-, en la laguna “Las Encadenadas”, a pocos km al Sur de la ciudad, torturado y atado con alambre de púas. Veníamos viajando y mi padre de curioso lo vio.

· La muerte del matrimonio Moneo, farmacéuticos muy conocidos, torturados de manera cruenta. Y de esa noche en especial, cuando mi madre nos llevó a su cama – mi padre estaba de viaje- y que entre sueños la vi correr muebles tapando puertas y ventanas. Años después me dijo llorando, y con una REVISTA HUMOR en la mano, que lo que vio esa noche en la ventana de mi habitación y comunicándose por radio era “eso” y señalaba la revista tapándose la cara. Era una caricatura de fuerzas paramilitares o parapoliciales, en traje y corbata con ametralladoras en la mano y un ford falcon.

Nunca se encontraron a los culpables. Algunas cosas se atribuyeron a crímenes pasionales, no hubo sospechosos y mucho menos culpables. Y nos reíamos de la ineptitud de la policía. Tal la ingenuidad de muchos y el silencio de otros.


Después, el desastre final: 1982. La Guerra de Malvinas. Una guerra suicida contra una de las grandes potencias del mundo, Inglaterra. Una guerra provocada para mantener el Régimen Militar en el poder, cuando ya la gente en las calles cantaba: "Se va a acabar, se va a acabar, el dictadura militar". Estábamos hartos y otra generación había crecido y se había enterado de la verdad. Ya no había vuelta atrás.

Impresiones

Todo suceso tiene diferentes impresiones para cada uno de nosotros. Sin dudas, para los que vivimos en aquella época, también. Esto es lo que recuerdo, y como recuerdo también es fragmentario, como esa noche que volvíamos de Bariloche y nos despertaron en Chipolletti para revisarnos, y no pude borrar nunca más la imagen de un camino de ametralladoras que apuntaban nuestros cuerpos somnolientos. Era noviembre de 1976, éramos un grupo de estudiantes y por serlo, éramos sospechosos de "algo". La orden oficial era acabar con el “semillero subversivo”. Teníamos entre 15 y 18 años. Tiempo después supe de "La Noche de los Lápices".

Aún hay noches en la Argentina que duelen profundamente y un número simbólico: 30.000 desaparecidos.

Hay que hacerse cargo de las consecuencias, y nuestros gobernantes deberían aprender que también existieron causas que llevaron a este descenlace. La Historia no debe volver a repetirse, es responsabilidad de todos. Deberíamos haber aprendido la lección. ¿La aprendimos? Espero que sí.

Sonia.

Si querés obtener más información: 24 de Marzo de 1976

3 comentarios:

Verónica Moreyra dijo...

Gracias Sonia por haber expuesto de forma tan sencilla, pero no simple, tus vivencias de un tiempo y unos hechos que a todos nos duelen.
Como siempre, encontraste la forma de explicarlo sin golpes bajos y sin imposiciones, pero con mucha fuerza y convencimiento. Así como nos "educas" en todo.
Besos y Gracias.
vero.

josé dijo...

Los que hemos vivido esos días tenemos huellas que no desaparecen, marcas invisibles que llevamos en el alma para siempre y que contaremos cada vez que sea necesario. Estos días son de cambios y mucho está por verse todavía, a raíz de lo que no hemos aprendido en todos estos años. Un abrazo.

Rubén Sada dijo...

Hola Botella al Mar: Les envío este trabajito de poesía hecho por mí,
como un modo de colaborar con la fecha que nos ocupa (24 de marzo de 1976)
Si lo desean lo publican. Yo lo viví, por eso lo puedo contar.